restauración conservación del patrimonio

Rehecho un popular crucero leonés

Merced al apoyo del Centro de los Oficios de León, un original crucero, vuelve a estar en el ámbito rural en el que se encontraba, en Villamejil, una bella población de la comarca de La Cepeda.

León, agosto de 2007
El Centro de los Oficios es una de las instituciones leonesas más interesantes en el ámbito de la artesanía y la restauración. Surgió en 1987 como "Escuela Taller", y desde entonces ha formado una importante pléyade de artesanos de diversas materias, entre ellas la cantería y tallado en piedra.

Un crucero lleno de simbologías
El crucero restaurado ahora había sido realizado, sobre un diseño del periodista y escritor Tomás Alvarez, por el cantero astorgano Abel Sierra, en piedra de Boñar, la misma con la que fue construida la catedral de León; un material bastante bello, aunque en ocasiones da problemas por su estructura.

La forma del crucero es original y tiene reminiscencias celtas, como en su círculo envolvente, marcadamente céltico, con lo que se alude a la cultura de los antepasados astures. Ese círculo, además, siempre tuvo un significado de unión entre cielo y tierra, entre conocimiento y materia.

En medio del círculo celta se halla Cristo crucificado, un trabajo de factura romanizante, que entronca perfectamente con los años duros del medievo, cuando estas tierras leonesas adquirieron su definitiva impronta cultural que ha trascendido hasta hoy.

En el medio del palo largo de la cruz se halla el ángel, ante una corriente de agua viva(se puede ver en ella un pez). El ángel extiende un paño hacia delante. Es el símbolo de la limpieza, del bautismo.

Pese a que la cruz es de excelente piedra, se asienta sobre unas gradas de material más endeble: la pizarra cepedana, piedra más frágil y menos artística, pero no menos bella. En esta unión de piedras se muestra que sobre lo sencillo, aunque sea endeble, también se puede sustentar el arte y el pensamiento.

Los daños del 2004
El monumento se puso allí en 1999, costeado por la Asociación Cultural rey Ordoño I, ante un cementerio que se restauró por entonces, tras permanecer cincuenta años abandonado. Pero el 12 de julio de 2004, cayo derribado por un camión, que lo destruyó en buena parte.

El crucero había tenido en su corta vida una presencia notable, pues apareció repetidas veces en los medios informativos, y fue motivo central elegido habitualmente tanto por fotógrafos como por artistas pintores y grabadores, que vieron en él una de las estampas más típicas de la comarca.

Ante la imposibilidad de restaurarlo por el artista que lo había hecho en origen, los restos del crucero se trasladaron al taller del Centro de los Oficios de León, en Puente Castro, donde se han aprovechado algunos trozos del monumento anterior y se han rehecho las partes restantes, una labor que ha merecido el elogio y el agradecimiento de los amantes del patrimonio.
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