La gestión del Patrimonio histórico-artístico en la ciudad de Salamanca presenta numerosas lagunas, según un análisis de la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio, correspondiente al 2004
El texto comienza refiriéndose a la Plaza Mayor, el eje fundamental de la declaración de Salamanca como Patrimonio de la Humanidad. A pesar de que celebra su 250 aniversario en este año 2005, no se ha llevado a cabo ninguna actuación significativa de adecentamiento ni limpieza de la misma.
Se sigue permitiendo su vaciado constante y sus tejados sufren todo tipo de agresiones, sin que se avance en la idea de resolver todo el problema de las cubiertas: mal estado de conservación, alturas diferentes, aprovechamientos desproporcionados, terrazas construidas en las cubiertas, elementos añadidos que destrozan las vistas (chimeneas, cajas de ascensor, etc.). En su trasera se pueden ver abundantes contenedores de basura, así como cableado o conducciones de éste. El tráfico también discurre a sus pies, con el consiguiente efecto negativo sobre la piedra.
El comercio tradicional está desapareciendo a toda velocidad de la plaza, siendo sustituido por cafeterías y otras tiendas, algunas de dudoso gusto. Está previsto esculpir nuevos medallones, algunos bastante discutibles, como puede ser la alegoría de las Repúblicas.
Modificaciones puntuales del PEPRI.
Añade la Asociación que “el Plan Especial de Protección del Recinto Universitario y Zona Histórico-Artística (PEPRI) ha sido el mecanismo de protección de la ciudad vieja de Salamanca. Pero, lamentablemente, desaparece como tal en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad. Un elemento tan determinante en el proceso de declaración de la ciudad como Patrimonio Mundial desaparece de un plumazo, eliminando todas las garantías y salvaguardas que dicho Plan aportaba a la protección del patrimonio histórico-artístico de la ciudad.
Las modificaciones puntuales del PEPRI han sido la gran trampa legal que ha permitido todo tipo de cambios en el planeamiento urbanístico del casco antiguo. A través de este mecanismo se modifican constantemente las parcelas y las edificabilidades. Estos son algunos de los ejemplos más significativos:
1. El Gran Hotel de Salamanca, situado junto a la Plaza Mayor, B.I.C. con categoría de Monumento. El proyecto de derribo del mismo para construir viviendas y apartamentos, junto con un aparcamiento subterráneo, ha provocado incluso la dimisión del concejal de Patrimonio. El Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO ha mostrado su preocupación por el tema. El proyecto va en contra de todos los criterios para la conservación y mantenimiento de las ciudades históricas: atrae tráfico rodado hasta el mismo centro de la ciudad, afecta al ámbito de protección de la Plaza Mayor, destruye un edificio con historia y no aporta nada nuevo ni de interés para Salamanca.
2. Casa de Dª María La Brava. Al edificio de dos plantas se adosa otro que alcanza las 7 alturas, afectando a las vistas de la vecina Iglesia del Carmen. Y se incorpora un aparcamiento subterráneo (en un edificio declarado B.I.C.), para seguir atrayendo el tráfico rodado hacia el centro, en contra de lo que se defiende en el Plan de Movilidad.
3. Casa de los Niños de Coro. Tras dividir en dos la parcela primitiva, se reforma el edificio existente y se regala edificabilidad a la segregación, para que el Colegio de Arquitectos de León levante la sede de su Fundación. Con ello, se suprimen los espacios libres existentes y se sigue colmatando el casco histórico, además de afectar a las vistas de las catedrales. El edificio de la Fundación, por otro lado, se encuentra envuelto en diferentes polémicas.
4. El huerto de las MM. Adoratrices sufrió una modificación puntual para poder construir en el solar un Auditorio. La idea fue rechazada tras el informe negativo de los expertos enviados por la UNESCO. La modificación puntual, sin embargo, sigue en vigor y, a pesar de las indicaciones de la UNESCO, que, en las reuniones del